martes, noviembre 14, 2006

Slow Travel


El Movimiento Slow nació en 1989, cuando el periodista Carlo Petrini promovió un movimiento de protesta contra la apertura de un restaurante de comida rápida en la Plaza de España de Roma. Fue el inicio del Slow Food. Posteriormente el movimiento se ampliaría a Slow Cities, Slow Sex o Slow Travel.
El Slow Travel es una nueva forma de viajar, de entender el turismo. Frente a los viajes organizados, formados por paquetes turísticos, visitas rápidas a monumentos o museos, prisas y lugares comunes, el slow traveller busca la calma, la tranquilidad, el zambullirse en el destino viviéndolo sin prisas, tratando de conocerlo. Los monumentos son importantes si nos interesan, pero no son una obligación (si voy a París no estoy obligado a ver la Torre Eiffel o el Louvre). Viajar también es sentarse en una terraza de los Campos Eliseos a tomar un capuchino y ver pasar a la gente, o visitar el Parque Güell porque me apetece y pasarme el día entero recorriendo sus laberínticos caminos, olvidándome de la Sagrada Familia, el Museo Picasso o la Torre Agbar.
El Slow Travel es una concepción casi antropológica del turismo, en el que nos inmiscuimos en el entorno. Se trata de viajar sin prisas, conociendo los destinos y recuperando uno de los fundamentos del turismo: el crecimiento personal.
Las nuevas tecnologías como Internet han ayudado mucho a la construcción de este movimiento, al permitir el organizarse uno mismo el viaje. El turista, ya hemos dicho, se sumerge en el destino y disfruta de la cultura intangible del lugar. Ya no se trata de mirar, sino de ver, tocar, sentir. El visitante deja de ser un observador y pasa a ser un actor.
Fruto de esta corriente se ha creado un sello de calidad turística, CittaSlow, en el que se defiende la Ciudad Lenta y del que ya forman parte más de 60 ciudades de 6 países, con otras 60 esperando obtener el sello.
La revista Savia recoge el decálogo del slow traveller:
1.- Elegir una zona limitada, que no sea muy grande, de una región.
2.- Permanecer por lo menos una semana en el destino elegido.
3.- Escoger alojamientos pequeños, refugios, hoteles de pocas habitaciones, casas particulares o casas rurales, posadas, hostales.
4.- Frecuentar los mismos lugares para conocer y tener contacto con la gente del lugar, comprar en las mismas tiendas donde va la gente del destino.
5.- Evitar tener que desplazarse en coche cuando sea posible, fomentando el contacto con la gente que facilita el desplazamiento a pie.
6.- Llevar menos guías turísticas y más libros del destino para entregarse al placer de la lectura.
7.- Dejar la cámara de fotos y contemplar o dibujar los sitios en un cuaderno de viaje.
8.- Hacer picnic y evitar comer cada día en un restaurante.
9.- Pasear, montar en bici, aprender el idioma o apuntarse a clases de cocina, de pintura o de escultura.
10.-Dejarse llevar por el pensamiento de no hacer nada para desconectar por completo de la rutina diaria.
Por supuesto siempre hay grados. Uno puede viajar con una filosofía de slow traveller y hospedarse en un hotel de 5 estrellas. No se trata de un castigo o de unas reglas fijas, se trata de cambiar el concepto de viaje, y dejar de ser turistas para pasar a ser viajeros.

1 comentarios:

Blogger Fernanda Jaton ha dicho...

Juan,
Muchas gracias por compartir esta información con la comunidad cibernética, sin saberlo, siempre practique turismo slow, siempre consideré que era la mejor forma de conectarse con los sitios escogidos para unas verdaderas vacaciones. Es un estilo de vida que recomiendo, aunque sea solo por las vacaciones... Las experiencias suelen ser muy satisfactorias... A viajar lento!!!
Saludos,
Fernanda

12:56 p. m.  

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