viernes, julio 06, 2007

Isaiah Berlin, la libertad, la empresa y los recursos humanos.

Espero que no se entienda este artículo como una teoría, suposición o conjetura medianamente estructurada y con intenciones de permanecer, sino como un divertimento intelectual (todo lo intelectual que puede surgir de quien esto escribe), aunque es cierto que no se desdeña la existencia de elementos de verdad, que serán valorados por el lector para dar al artículo el valor que crea oportuno.
Isaiah Berlin fue uno de los mayores intelectuales liberales del siglo pasado. Sus escritos políticos e históricos han influido enormemente en el pensamiento posterior, sobre todo en lo que concierne a sus dos conceptos de libertad, la positiva y la negativa.
Antes de entrar a tratar los conceptos de libertad de I. Berlin un paréntesis. El pasado 24 de junio, Pedro J. Ramírez, director de El Mundo, publicó una interesante Carta del Director en la que glosaba la figura de Berlin y describía la opinión de éste sobre determinados personajes históricos. Hablando sobre la guerra entre Napoleón y el Zar Alejandro, en el intento del primero de conquistar toda Rusia, Berlin hace una referencia a las opiniones que Tolstoy tenía del Zar y su estado mayor. Transcribo las supuestas palabras de Tolstoy: “están sistemáticamente engañándose a sí mismos cuando suponen que sus actividades, sus palabras, sus resoluciones, sus leyes y todo lo demás son los factores motivadores que causan el cambio histórico y determinan los destinos de los hombres y las naciones… Cuanto más altos están los soldados y los estadistas en la pirámide de la autoridad, más pequeño es el efecto de sus palabras y sus actos.” Quien me haya leído de un modo más o menos habitual ya sabrá por donde van los tiros, pero sigamos con I. Berlin.
I. Berlin escribió a finales de la década de los 50 un ensayo titulado Dos Conceptos de Libertad. En él fijaba su teoría de los dos tipos de libertad que antes hemos mencionado.
Está por un lado la libertad negativa, la cual es la libertad “frente a”, la posibilidad de no ser interferido por los otros, la capacidad de actuación sin ser obstruido o impedido.
Por otro lado está la libertad positiva, la libertad “de hacer algo”, la libertad “para algo”, incluyendo proyectos colectivos en los que el individuo se confunde con la comunidad.
Habitualmente la libertad negativa (frente a) es considerada como la libertad liberal (en sentido europeo), la libertad frente al estado que intenta inmiscuirse en las relaciones de los ciudadanos.
Por su lado la libertad positiva (para algo) es la libertad común, de los proyectos nacionales de cualquier signo, desde nacionalistas a socialistas, comunistas o fascistas. En este tipo de libertad los individuos suelen “entregar” su libertad a unas autoridades que guían los designios de la comunidad en base a esa libertad positiva.
Soy de la opinión de que ningún tipo de libertad es positiva o negativa a priori, todo depende de qué uso hagamos de ella.
Ahora bien, ¿qué tiene esto que ver con las empresas turísticas? La verdad es que I. Berlin era un escritor político, y no sé hasta qué punto le podía interesar el que sus ideas fueran aplicadas a la empresa, sin embargo creo sinceramente que sí tienen validez.
Los dos tipos de libertad que predica Berlin son perfectamente aplicables a las organizaciones empresariales. Hemos de comprender que una organización empresarial no es sino el trasunto de un estado, es decir, un grupo de personas que se organizan racionalmente para conseguir un proyecto común y en el que cada individuo asume un rol determinado según sus características. También es verdad que dicho así cualquier organización humana cumple esa definición, es posible, pero eso no desvirtúa lo que afirmamos a continuación.
Vayamos por partes. La libertad grupal, la libertad positiva, la libertad “para algo” debe ser asumida y defendida por la organización, por la empresa. Como estructura con un proyecto ha tener la libertad de buscar los medios para conseguir ese fin, por supuesto siempre dentro de un marco legal. El mercado crea sus propias reglas, que no son sino las que se dan sus actores, y la empresa ha de ser capaz de fijar sus objetivos y luchar por ellos como un todo, un todo en el que cada uno de sus miembros asume un papel determinado. En este sentido el individuo, el trabajador, accede a ser dirigido por una dirección que planifica las estrategias para conseguir el fin último.
Pero por otro lado la libertad individual, la negativa, la “frente a”, supone la afirmación del individuo-trabajador, la aceptación de su autonomía para desarrollar su trabajo sin interferencias en base a unas pautas marcadas por la dirección, que parten a su vez de la libertad positiva de la organización. La libertad negativa permite al trabajador reconocerse como un ser diferenciado y con unas características distintas al resto.
En las empresas suele predominar la libertad positiva, la libertad que afecta a la organización en su conjunto y que gestiona la dirección. El miedo que se tiene a la libertad negativa es que no puede ser gestionada sino por el individuo, supone dejar un espacio fuera del control de la dirección y en manos de un trabajador, volvemos a lo de siempre, mal formado y poco motivado. Es por eso por lo que la libertad positiva domina las empresas, siendo pocas la que dan el verdadero valor que tiene a la libertad negativa. Ya lo dijo Tolstoy: “Cuanto más altos están los soldados y los estadistas en la pirámide de la autoridad, más pequeño es el efecto de sus palabras y sus actos.”
Una utilización adecuada y equitativa de ambos tipos de libertad puede permitir dinamizar la empresa y motivar al trabajador. No hay por qué renegar de ninguna, ambas cumplen su papel.

3 comentarios:

Blogger Joan Gou i Campamar ha dicho...

Amic Juan,
No tengo palabras para magnificar tu grandeza humana que respiran tus trabajos.
Este en concreto pone al desnudo tu intelecto que ademas tu generosidad hace que la quieras compartir con los que habitualmente te seguimos, gracias.
En un post anterior resaltabas en positivo unos nombres a tener en cuenta en el futuro turistico de este pais y olvidaste supongo que por educacion y prudencia a uno de los mas relevantes desde mi punto de vista y que desde esta respuesta quiero hacer publico
esta persona es Juan Lopez Sobejano.
El tiempo nos dara la razon o nos la quitara, pero la andadura nadie podra evitar que sea Nuestra.
Un fuerte abrazo Juan

5:29 p. m.  
Anonymous Juan J. López Sobejano ha dicho...

Creo que te has pasao tres pueblos. El único nombre que olvidé fue el tuyo pero no fue un olvido, sino sólo una constatación de que no estabas en la comida, además no creo que haya que esperar al futuro para alabar tu trabajo en el turismo, porque tú eres presente.

6:23 p. m.  
Blogger Joan Gou i Campamar ha dicho...

Juan,
No veas fantasmas donde no los hay.
Yo no estuve, asi que es dificil que salga en la foto.
Si el que alababa a los compañeros fuiste tu es justo que se tereconozca como minimo la misma capacidad y ya que tu mismo no te ibas a nombrar jamas, solo he hecho justicia pensando en el grupo que os reunisteis.
El dia que asista y te olvides de mi, no me pasare tres pueblos, me pasare tres ciudades.
Un abrazo, y sonrie un poco, como dicen por ahi es mas barato.
Un abrazo, amigo.
Joan Gou

6:43 p. m.  

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