miércoles, mayo 28, 2008

¿Cuánto valgo?

En un hotel, en una empresa, en el mercado laboral yo no tengo el valor que tengo, sino el que me quieren dar. Es curioso observar cómo las empresas valoran a sus trabajadores (y aquí incluyo a los directivos) no por lo que valen de verdad, sino por lo que ellos creen que deben valer.
Es más, la única medida de valor que se ve ahora en el horizonte es el valor monetario. Tanto vales, tanto cobras.

Pero la cosa no debería funcionar así. Yo no valgo por lo que cobro ni por lo que tú quieras que valga, yo valgo por lo que aporto a la empresa, y aún más, por lo que puedo aportar a la empresa.

Pero parece que hay un cierto miedo de las organizaciones a reconocer el valor de sus trabajadores y, lo que es peor, a permitirles ejercerlo. Andrés Pérez Ortega lo dice muy bien cuando habla "sobre el temor de los responsables de personas ante la posibilidad de que los profesionales con talento de su empresa adquiriesen notoriedad", y añade, "parece que lo que les da miedo no es que muchos profesionales hagan mal su trabajo sino que los que lo hacen bien sean conocidos y reconocidos en el mercado y puedan largarse o pedir mejores condiciones".

Es la cantinela de siempre, "para qué me voy a gastar dinero en formar a mis trabajadores si luego puede venir otro y se los lleva". El trabajador como propiedad. El trabajador como instrumento.

Las organizaciones, y despersonalizo para no señalar con el dedo a los que considero culpables, concentran el valor de sus trabajadores en los directivos, y desechan el intenso valor que supone una plantilla formada y motivada.

Hay un parámetro que permitirá descubrir el valor que tiene un trabajador en una empresa, y que también recoge Andrés Pérez: la visibilidad, la posibilidad (que no la capacidad) de transmitir las propias ideas. Cuanto más valor tiene una persona en una organización más instrumentos y canales tiene para difundir sus pensamientos, que en demasiadas ocasiones se confunden con órdenes.

Me suena demasiado a jerarquía. Veo pirámides por todas partes. Desde luego si seguimos así el Open Business parece cada día más una utopía. Pero siempre podemos seguir siendo una organización de corto recorrido.

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4 comentarios:

Blogger Rafael Martínez ha dicho...

Juan,

dices que el valor de un trabajador debe venir marcado por lo que aporta a la empresa. Y luego añades que, mejor, por lo que puede llegar a dar.

Creo que la primera parte (lo que aporta), casi nunca es una medida objetiva. La medida real es la que marca lo que puede aportar y no aporta. Y una vez que lo aporte, volverá a medirse por lo que pueda aportar más, pues lo aportado, ya está pagado (y esto último no es una idea mía, sino cómo lo ven muchas organizaciones).

Repito: "lo aportado ya está pagado" (sea cual sea la forma de pago)

11:28 a. m.  
Blogger Juan Sobejano ha dicho...

Rafael, eres rapidísimo :)
Yo parto de una premisa que creo que tú también compartes: todo lo que da valor a un hotel es subjetivo. Entiendo que esta afirmación es un poco maximalista, pero puedo concretar diciendo que instalaciones, procesos, etc son copiables con mayor o menor facilidad. Lo que no es copiable es la cultura empresarial de una organización, su inteligencia colectiva acumulada, el trato que una plantilla consolidada puede llegar a desarrollar. Eso es casi imposible de copiar, puedes conseguir una cultura, inteligencia y plantilla diferente, para algunos incluso mejor, pero nunca igual.
Partiendo de esa premisa entiendo que cada organización ha de conocer qué valores considera más importantes en un trabajador. Y lo mismo que hay encuestas de calidad y formas de medirlas, tanmbién puede haber formas de medir el valor de un trabajador. Nunca de forma exacta, pero sí de una forma muy aproximada.
Digo que es tan importante lo que un trabajador aporta como lo que puede aportar porque una organización, un hotel, debe ser (o así lo creo yo) una organización dinámica, en constante evolución de mejora, y por eso es fundamental que trate de proyectar el valor actual del trabajador al futuro estudiando sus potencialidades y la capacidad que tiene el hotel de desarrollarlas.
Lo que aporta un trabajador ahora, en este momento, es para mí valor. Las teorías que tú señalas vienen de concepciones económicas que pueden ser útiles pero que no creo que sean las únicas a tener en cuenta.
Lo aportado nunca está pagado porque el valor de un trabajador tiene dos direcciones: la empresa y el cliente. Cuando hablamos de valor tenemos que ser conscientes de que no podemos limitarnos a monetarizar los comportamientos y actitudes de los trabajadores porque eso nunca lo va a hacer un cliente y debemos empezar a situarnos en su piel, aunque sin olvidar la parte empresarial, por supuesto.

11:44 a. m.  
Blogger Rafael Martínez ha dicho...

Esto de los lectores de feeds es una maravilla. :)

Por supuesto que las personas son las que siempre van a diferenciar a un hotel de otro en situación similar de instalaciones y servicios.

Cuando digo que "lo aportado está pagado", no lo digo yo, sino que repito lo que ya he oído(misma idea, aunque con otras palabras)y ya he discutido y no he salido bien parado.

Por último, ante este panorama, ¿cómo implantas, por ejemplo, un plan de evaluación del desempeño, para medir el valor y el potencial de cada integrante de la plantilla?. Si se teme tanto a la formación, difícilmente se llegará a esto otro.

(Por cierto, ya me dirás como va el "Turismo desde la red")

12:17 p. m.  
Blogger Juan Sobejano ha dicho...

Claro, si partimos de que no queremos incrementar los conocimientos y facultades de nuestros empleados porque no creemos que sea útil, no queremos que sean valiosos para que no "nos los quiten" o no queremos invertir porque preferimos aumentar los beneficios, lo demás no tiene sentido.
Hombre, lo de "lo aportado está pagado", dicho así, a pelo, me suena mucho a "yo te pago para que trabajes y lo que aportes de más se entiende que va en el sueldo". Repito que me parece una concepción muy economicista y una mentalidad "vertical", si es que van por ahí los tiros.
Tú mejor que nadie, que estás comprometido con el Open Business, sabes de lo difícil, tal vez imposible, que será implantar estas mentalidades, pero tambien creo que estás de acuerdo en que esta es la dirección correcta.
¿Verdad? :)

A ver si nos ponemos Edu y yo y le damos un empujón a Turismo desde la red. De todos modos si coincidimos lo comentamos en chat

12:29 p. m.  

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