miércoles, marzo 28, 2007

La visión estratégica

Una de las principales deficiencias de las empresas turísticas, sobre todo de las pequeñas y medianas, es la visión cortoplacista. Vivir al día genera muchos problemas de gestión y unas tensiones internas por la improvisación que se podían solucionar con una visión estratégica.
Marcar un objetivo a medio y largo plazo (más allá del simple "ganar dinero"), conocer nuestra posición, nuestras fuerzas y debilidades, nuestras amenazas y oportunidades, marcar las pautas y las acciones a desarrollar, en definitiva, crear una estrategia, es el mejor remedio contra la gestión "amateur".
Pero no es esa visión la que predomina, sino una visión táctica, de acción diaria que genera, como ya hemos dicho, confusión por carecer de un objetivo claro y, sobre todo, conocido por la organización.
La estrategia ha de ser clara, sencilla de asumir y cuanto más simple mejor. La táctica ha de ser minuciosa, posible y medible en sus resultados. La estrategia es el fin. La táctica es el medio.
La táctica y la estrategia no son opuestas, sino complementarias, son las dos caras de un mismo proyecto, pero solas se quedan en meras escusas de mal gestor. Y eso cuando existen.
Ya lo decía el gran Mario Benedetti

Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.


Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

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