Por un turismo humano. Declaración de principios.
De un tiempo a esta parte se están produciendo muchos cambios dentro del mundo turístico, incluida su dimensión en Internet. La nueva realidad 2.0 ha supuesto una redefinición de las estructuras estableciendo nuevas relaciones de poder de modo que los clientes han adquirido mayor protagonismo en la confección del producto y en la configuración de los canales de distribución.No hay más que ver los blogs sobre turismo para estar al día de estos hechos. Pero también, cuando leemos estos mismos blogs vemos que los cambios parecen que se están centrando en aspectos de intermediación, de venta o de posicionamiento en buscadores. Internet está evolucionando desde el instrumento al objeto de la instrumentalización. Internet ha dejado de ser un medio para convertirse en un fin.
Las nuevas realidades tecnológicas están configurando un nuevo tipo de negocio en el que las distancias se acortan, la información es abundante y los competidores aumentan. Es necesario posicionarse, venderse mejor, ser visible para que el cliente que “pase por allí” nos vea y se interese por nosotros. Es necesario crear una nueva forma de vender. Y parece que todos los esfuerzos se centran en ello.
Sin embargo uno tiene la sensación de que olvidamos algo fundamental: el turismo es una creación de los humanos, para los humanos y por los humanos. No importa lo sofisticada que haya sido la estrategia de venta, o lo complicado del plan estratégico, no importa que nuestra página tenga un alto grado de conversión o que nuestro posicionamiento en buscadores haya sido óptimo, al final el turismo es la sonrisa del camarero al servir el café o el error del recepcionista al efectuar el check in o la magnífica comida que sirven en el hotel.
El turismo es mirarse a los ojos, es una relación personal, humana. Y ahí no vales tecnologías, sino que sólo vale la transpiración, el feeling, la improvisación, el matiz.
Nos olvidamos de que el turismo lo hacen las personas cuando se relacionan cara a cara, todo lo demás son preliminares, fundamentales sin duda, pero que no son las experiencias que van a quedar en el recuerdo del viajero.
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