Doménech Biosca: ¡Todos a vender! (Y yo con estos pelos)

El nombre, Todos a Vender. Creo que es un error. Este tipo de expresiones lanzan al trabajador dos mensajes claros.
Por un lado parecen decirle que él ha de ser sobre todo vendedor, que su principal función dentro del hotel es la de vender, conseguir la compra del cliente, anteponiendo esta función a cualquier otra.
Por otro lado, y complementando lo anterior, da al trabajador la imagen de un hotel cuyo único fin es la venta, el ingreso comercial más allá de la satisfacción del cliente.
Creo que no es así y que el programa da la adecuada importancia a los deseos del cliente, pero creo que el título del mismo es manifiestamente mejorable. Además el propio Doménech habla en algunos artículos de vendedores-anfitriones internos, lo que redunda en las impresiones señaladas.
Ya hemos dicho en alguna ocasión de la importancia de distinguir entre el objetivo final y el objetivo inmediato. Por supuesto toda empresa ha de tener como objetivo final la consecución de un resultado económico favorable (ganar dinero, vamos), pero su objetivo inmediato ha de tener en cuenta qué estrategia quiere seguir para esa consecución. La conjunción de los intereses y deseos del cliente externo y el cliente interno hacen que ese objetivo inmediato deba tener esos deseos en cuenta desarrollando estrategias en las que los trabajadores se sientan parte integrantes de la organización y entiendan a su vez que desarrollan actividades de valor más allá de la simple venta. Del mismo modo el cliente ha de entender que se le tiene en cuenta y que se busca constantemente su satisfacción.
Es por esto que considero peligroso lanzar mensajes como los que lanza la expresión Todos a Vender. Vuelvo a repetir que no dudo que el programa sea adecuado y tenga presente tanto al trabajador como al cliente, pero la primera impresión no es la adecuada.
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