martes, enero 08, 2008

¿Es la industria turística un nicho de élites desconectadas?



Leo la encuesta que está realizando Hosteltur sobre el concepto 2.0 y su importancia para la industria turística (Jimmy también tiene un artículo al respecto) y me llama la atención el gran desconocimiento que hay sobre el mismo. En este momento hay un 50% que dice desconocer qué es eso de 2.0.
Salvando las posibles correcciones que una encuesta de este tipo deba soportar es un poco desesperanzador que a estas alturas todavía un importante número de agentes del sector desconozcan en qué entorno están trabajando o al menos hacia el que se dirigen.
Edu ya habló en una ocasión de las élites desconectadas. Pero cabría preguntarse si este estado de "desconexión" se debe a una falta de información o a una voluntad de mantener el status quo ante el nuevo escenario y la pérdida de poder de los tradicionales creadores de productos y contenidos.
Cualquiera de las dos posibilidades es mala, pero si es esto último no es tanto desconocimiento como rechazo, y no haría sino minar de forma voluntaria la capacidad competitiva del turismo español.
Urge la evangelización, por eso son de alabar actuaciones como las de Jimmy Pons y el ITH que han creado un curso llamado Travel 2.0 (¿La R-evolución de Internet?), en el que inicia en esto tan raro del 2.0.


Sé que hay otras iniciativas que irán saliendo y que ya están en marcha. Esperemos dejar pronto de tener élites desconectadas y poder liderar este nuevo turismo. Gente y conocimiento hay para ello.

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lunes, octubre 29, 2007

Regulando los comentarios on line.

Decía yo el otro día, en mi artículo La Segmentación de los Prescriptores, que HOTREC está tratando de poner un cierto orden dentro de los comentarios que se generan. Leo ahora en el blog de Jimmy Pons que ya lo han hecho. Copio el decálogo que refleja Jimmy.

10 principles proposed by the hotel industry relating to hotel review/traveller opinions sites

1. Editorial control

Guest reviews will only be published after verification by a qualified editorial staff of the authenticity, straightforwardness and reliability of the entry.

2. Prevention of manipulations

2.1 The site providers have to ensure that reviews of a hotel be provided only by guests actually having stayed at this hotel.

2.2 Ratings should not be based on an arithmetic average but rather on the statistical median. An alternative solution is to exclude the best and worst 10 % of evaluations from the calculation.

3. Quality insurance

3.1 Reviews should only refer to the hotel facilities that are actually offered by the hotel. For example, an evaluation of the gastronomic “performance” of a hotel offering breakfast only (“hotel garni”) should not influence the rating of this hotel.

3.2 The hotel guest must be invited to comment exclusively upon the services and offers he actually took advantage of during his stay at the hotel. For example if a guest did not use the spa facilities or the gastronomic restaurant of a hotel, he should restrain from posting a review of these hotel facilities.

3.3 Review sites must provide the user with evaluation criteria, which are

· Relevant

· With appropriate levels of detail

· And commensurate with the characteristics of the hotel.

3.4 The user should be given the opportunity to express the evaluation not only via ratings but also via “open” texts.

4. No anonymous reviews

In principle, reviews should not be anonymous: the hotelier should have the possibility to react.

5. Guaranteed minimum number of reviews

5.1 Sites should only make reviews available, when the number of reviews for a specific hotel matches as a minimum the number of its rooms.

5.2 In order to avoid a “chicken-and-egg problem” during the construction phase of a review site, its provider has to pay particular care in supervising the individual reviews as long as the critical number is not reached.

6. Harmonisation of rating scales

In order to improve their reliability and comparability, hotel review sites should aim at harmonizing their rating scales, e.g. ascending from 1 to 10. Under no circumstances should star symbols be used, so as to avoid any confusion with official hotel classifications.

7. Right of reply

In case of a negative review, the sites have to offer automatically, via for instance an email “alert” system, the possibility to react to the hotelier concerned. Such a procedure will allow the hotel to verify and manage guest complaints actively and on-time. When available, use should also be made of the official ombudspersons for the hotel industry and their mediation services.

8. Legal certainty

Reviews must be truthful and based on the personal experiences of their authors. Hoteliers have a legal right to protection against defamatory criticisms and untruthful declarations. False factual statements have to be removed from the sites in a quick and non-bureaucratic manner.

9. Up-to-date data

Sites should only propose current reviews. After maximum two years, reviews should be automatically deleted.

10. Indication of the official star classification

In order to increase transparency for the guests, hotel review sites should provide information about the official star classifications of hotels in accordance with the system in place in the country(ies) concerned, including a link to the applicable classification criteria . Review sites should regularly check the stars levels of establishments together with the competent classification authorities.



Como se puede apreciar son propuestas muy lógicas, aunque tengo mis dudas sobre la posibilidad de que sean llevadas a cabo. A este respecto son interesantes las acotaciones que hacen en la página de Jimmy tanto Rafael martínez como Claude Bénard.
Los intentos por "controlar" los comentarios en internet son antiguos, en ellos se mezclan cuestiones como el honor y los negocios. Las páginas de comentarios han tenido tanto éxito, entre otras cosas, porque no han puesto límites a los comentarios, mas allá del buen gusto y la educación, no creo que estén muy por la labor de dejarse controlar. Por otro lado, ¿afecta esto también a las redes sociales donde se crean grupos de este tipo de opiniones?.
Creo que estamos al comienzo del camino de algo absolutamente necesario: la garantía que ha de tener el lector de que los comentarios no están contaminados, la credibilidad de la red. Pero falta todavía un largo camino por recorrer.

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viernes, octubre 05, 2007

La segmentación de los prescriptores.

Hablaba el otro día de lo interesante que puede ser para una empresa turística disponer de un blog corporativo, a ser posible abierto y libre, que permitiera a esa empresa tener un contacto muy directo con su mercado. Hablaba de las ventajas que puede generar, pero no mencioné la "fauna" que recorre la red y a la que ha de enfrentarse la empresa turística.
Leo en Comucor un estudio de TNS Media Intelligence, en el que se constatan tres tipos básicos de comportamientos on line.
En primer lugar está el colaborador, es decir, el que opina de modo constructivo, ya sea positiva o negativamente sobre un producto o servicio. Generan un feedback muy útil porque generalmente utilizan canales creados por la propia empresa para ese fin (foros, comunidades, blogs...)
En segundo lugar está el socialmente constructivo, con un comportamiento crítico pero con fines de altruismo social o político. Son los que, por ejemplo, crean y desarrollan campañas contra las grandes empresas que fabrican sus productos en Asia con mano de obra explotada. Suelen desarrollar estrategias virales utilizando sobre todo blogs, podcasts, videoblogs...
En tercer lugar están los destructivos, es el que trata de destruir la imagen de una empresa o una marca por motivos puramente egoístas (dinero, notoriedad, resentimiento...)
El problema es ¿cómo actuamos frente a los críticos? El estudio da varias respuestas.
Por un lado fomentar esas críticas por canales "controlables", es decir, siempre es preferible que nos critiquen en nuestro blog a que lo hagan por toda la blogosfera. Aunque el efecto red es enorme, si la primera crítica se produce en "nuestra casa" siempre podremos atajarla más eficientemente que si vamos rastreándola por toda la red.
En segundo lugar, crear un plan de respuesta para cada tipo. Es imposible que todos tengan las mismas motivaciones y sigan las mismas estrategias, pero sí hay algunas características comunes en cada tipología. Es necesario estudiarlas y crear un plan de acción.
Hay que rastrear las reacciones. Si damos una respuesta a una queja es conveniente ver las reacciones y actuar a tiempo si no son las esperadas.
Conocer lo propios límites de respuesta. No sólo en el contenido, sino también en la forma. No podemos caer en el error de seguir el comportamiento del destructivo, que por lo general suele ser anárquico y más emotivo que racional.

Como se ve la empresa turística, el hotel por ejemplo, ha de empezar a trabajar otro tipo de mercado, el de las opiniones. Es fundamental una adecuada segmentación de los prescriptores, entendidos estos no de un modo académico, sino en un sentido amplio como todo aquel vierte opiniones de nosotros, positivas o negativas,

La importancia de estas acciones se observan en el artículo de Renier Milan, que recoge Jorge Gobbi, y en el que se recoge un decálogo de acciones a realizar por las empresas turísticas frente a los comentarios que clientes y posibles clientes dejan en la web.
1.- Leerlos. Es decir, entrar en este mundo y saber que existen y nos pueden afectar seriamente. Conocerlos en suma.
2.- Auditarlos. O lo que es lo mismo buscar en páginas especializadas posibles comentarios y errores vertidos sobre nosotros, utilizando herramientas como Technorati o Google Blog Search.
3.- Estudiarlo. ¿Qué ha determinado que se produjeran esos comentarios? ¿ha sido culpa nuestra o hay motivaciones espúreas? ¿es un comentario aislado o algo más serio?
4.- Apoyarlos. Los comentarios positivos, se entiende. Hay que fomentar dentro de la empresa aquellas acciones de los trabajadores que han generado comentarios positivos premiándolas. No es buena idea, sin embargo, premiar al cliente que ha realizado ese comentario, pues puede parecer un soborno.
5.- Interiorizarlos. Reflejarlos por la organización para que sean un elemento más dentro del sintema de trabajo. Que motive o reoriente las acciones internas.
6.- Distribuirlos. Por toda la organización, no sólo interna, sino si es necesario
tambien por los colaboradores externos. Transparencia y claridad.
7.- Compararlos. Con los de la competencia. Tenemos que saber qué posición tenemos en el mercado virtual de la reputación.
8.- Analizarlos. Y no sólo para ver nuestros errores, que también, sino para descubrir nuestras fortalezas y profundizar en ellas.
9.- Socializarlos. Es decir, seguir las tendencias y ver qué evolución siguen las opiniones. Así vemos si hemos mejorado o tenemos que corregir nuevos errores.
10.- Contestarlos. Aquí hay que tener mucho cuidado pues como ya se ha dicho en el informe anterior, tenemos que conocer nuestros límites. No podemos enzarzarnos en discusiones circulares que no conducen a nada. Debemos estudiar la queja y si es cierta dar la razón al cliente y solventarla. Si se trata de un destructivo debemos tratar de dejarlo sin argumentos. Hay que tener en cuenta que una queja bien resuelta puede generar mayor fidelidad que un buen servicio a secas.

Evidentemente el mundo turístico ya está tomando nota de este tipo de actuaciones de los clientes en la red. Así, como refleja Jimmy Pons, HOTREC está tratando de poner un cierto orden dentro de los comentarios que se generan. El juego es a tres bandas: empresas, clientes y webs de evaluación, y aquí nos jugamos mucho. Por eso han propuesto medidas como que el que opine demuestre que ha utilizado el servicio o ratios de evaluación más trabajados.
Son medidas complicadas de llevar a cabo y que algunas de ellas serían innecesaras, o menos urgentes, si las comentarios se realizaran en la página corporativa.

En definitiva, el empresario ha de empezar a comprender que lucha en dos frentes: el físico y el virtual. En el físico vende su producto-servicio y en el virtual defiende su reputación. Además el mundo on line en una fuente permanente de información, y no olvidemos que la calidad la define el cliente.

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